marzo 26, 2016

Reeducar y Entrenar al Cerebro para que Prefiera Comida Sana




Los buenos hábitos pueden llegar a ser tan adictivos como los malos hábitos


La obesidad o el exceso de peso se asocia con una alta actividad del sistema de recompensa del cerebro después de comer alimentos altos en calorías, lo que llevaría a comer en exceso y, alimentos poco saludables, pero se puede revertir este efecto y enfocarlo hacia los alimentos sanos.

Hasta la fecha, los científicos sospechaban que, una vez que los circuitos cerebrales que sostienen la adicción a la comida poco saludable están establecidos, es difícil o casi imposible acabar con ellos. Al igual que ocurre con la mayoría de ex fumadores, las personas acostumbradas a llevar una dieta hipercalórica, por mucho que logren ponerse a dieta, están tentados de por vida por los alimentos que consumían antes.


Es posible reeducar al cerebro para que prefiera las opciones más saludables

Investigadores de las Universidades de Harvard y Tufts, en EEUU en un estudio piloto publicado en la revista Nutrition & Diabetes en setiembre 2014, han intentado eso mismo y después de llevar a cabo un programa de reeducación alimentaria en el que los participantes disponían de sesiones de apoyo y se les facilitaba menús, recetas y soluciones a los problemas diarios de la dieta, se ha visto que sus cerebros dejaban de tener tanta preferencia por los alimentos muy calóricos y empezaban a presentar una mayor sensibilidad ante alimentos sanos.

Para averiguar de qué manera el cerebro puede ser reeducado para preferir las comidas saludables, los investigadores han estudiado el sistema de recompensa cerebral en trece hombres y mujeres con obesidad o sobrepeso. Ocho de ellos siguieron un nuevo programa de pérdida de peso diseñado por el equipo, los cinco restantes actuaron como grupo de control.

Eligieron este programa porque se basaba en alcanzar un cambio de comportamientos en el paciente y en tratar de romper los lazos existentes con la comida poco saludable. Además de sesiones de grupo y el apoyo de expertos en nutrición, los pacientes habían recibido trucos para el día a día, como menús específicos, recetas y platos que sacien pero bajos en calorías.

Ambos grupos se sometieron a escáneres de resonancia magnética (IRM) al empezar y finalizar el experimento, que duró seis meses. La prueba reveló que se había producido un cambio en las áreas de cerebro relacionadas con el aprendizaje y la adicción, pero sólo en las personas que participaron en el programa de pérdida de peso.

Después de seis meses de dieta, esta área cerebral tenía una mayor sensibilidad hacia los alimentos saludables y bajos en calorías, lo que indica que las personas experimentaban un mayor placer al consumir estos del que sentían antes. Además, también se observó una disminución de la sensibilidad hacia los alimentos con más calorías y menos saludables.

Los datos muestran que es posible cambiar las preferencias de la comida no saludable a la saludable. Los investigadores reconocen que su estudio se ha limitado a muy pocos pacientes, por lo que reclaman nuevos estudios que ratifiquen sus conclusiones.

Desde hace años, los especialistas en nutrición recuerdan que, aunque complejo de lograr, el cambio de hábitos y el re-aprendizaje dietético es una estrategia mucho más efectiva en la lucha contra la obesidad que optar por una de las muchas dietas que se popularizan periódicamente.

Estudios anteriores ya demostraron los cambios bioquímicos cerebrales producidos por un consumo adecuado de micro-nutrientes, y como determinadas vitaminas y minerales y la baja concentración de azúcares en sangre incrementan la sensación de placer y bienestar.


Consumo de alimentos ancestrales frenaría epidemia de obesidad

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el III Curso de Obesidad y Hábitos de Vida Saludable realizado en Medellín, Colombia en setiembre 2015, recomienda volver a alimentación ancestral para frenar la epidemia de obesidad.

La OPS reveló que los alimentos procesados industrialmente, las bebidas azucaradas y la comida rápida están causando efectos negativos en la salud.

Quínua
Cada vez se cocina menos en casa. La gente pierde este hábito porque es casi un indicador de estatus comer en restaurantes. La OPS tiene evidencia de que países como Perú y Bolivia, donde hay menos industria de alimentos procesados y aún prevalecen las prácticas ancestrales, tienen menos riesgos dentro de la población en temas de sobrepeso y obesidad. Sin medidas preventivas y promoción de estilos de vida saludable se está condenando a las generaciones futuras a una vida más corta y con menos calidad.

Insistió en la importancia de complementar estos programas de prácticas nutricionales saludables con medidas que controlen a la industria de comida ultra procesada.

América Latina debe llevar a cabo un plan regional para reducir el acceso a alimentos poco saludables y fomentar prácticas que contribuyan a disminuir el riesgo, como mejorar las merienda escolares, mejorar las políticas de control al acceso a comidas ultra procesadas y poner al alcance de la población la comida saludable.


Aprendiendo a desear alimentos más saludables

Un cerebro normal recibe claramente las señales de que el cuerpo tiene hambre. Una vez que el cuerpo recibe sustento, avisa al cerebro que el combustible calórico consumido es suficiente y este le envía esa sensación agradable y cómoda de plenitud.

El cerebro de un individuo obeso no es un lugar feliz y funcional, al menos no en lo que respecta a la alimentación. Eso se debe a que los seres humanos son criaturas extremadamente emocionales y las emociones tienen el poder de afectar fuertemente los procesos corporales.

Las emociones fuertes relacionadas con la alimentación pueden ahogar el proceso químico natural de comunicación en el cerebro de un sujeto obeso. Sin una comunicación clara, el cerebro no puede saber cuándo tiene hambre. La proporción carece de sentido, y se afianzan los malos hábitos alimenticios. En lugar de confiar en el cuerpo para comunicar que siente hambre, una persona obesa puede aprender a comer en respuesta al estrés, al aburrimiento o a la ansiedad. Aquí es cuando la relación con los alimentos puede empezar a tornarse abusiva.

Para la mayoría de los cerebros los alimentos ricos en azúcares, carbohidratos refinados, sal y grasas son tremendamente seductores, tanto que se llega a desearlos y necesitarlos con intensidades de drogo-dependencia. Esta es una de las razones por las que cuidarse y llevar una dieta sana se convierte en ocasiones en un camino arduo y tenebroso que generalmente acaba en fracaso.

La gente llama dieta a una forma de comer durante un periodo de tiempo, con el fin de alcanzar el peso deseado, pero casi siempre pensado en volver a comer lo que más les apetece, les llena y satisface: comida nada saludable que les hace volver a engordar y así entran en una espiral de dietas, efecto yo-yo y descompensación metabólica.

Empezar por comer sano

Cuando se empieza a comer bien, a cuidarse y a elegir alimentos saludables, el cerebro deja de desear los alimentos por los que antes se dejaba seducir  alimentos llenos de grasas, sal, colorantes, azúcares y saborizantes  y comienza a desear la opción sana y nutritiva de los alimentos naturales, puros, integrales y ricos en sustancias bio-activas beneficiosas para la salud.

Estableciendo nuevos hábitos se está ayudando a condicionar el cerebro hacia este tipo de acciones y es que, al final, el evitar alimentos poco saludables y el disfrutar de una nueva manera de alimentarse va a ser la mejor manera de convertirse a si mismos en “adictos” a comer sano.

Comemos como nos han enseñado, como aprendimos de nuestras madres, abuelas y familiares. En nuestro entorno se gestó la dimensión afectiva, social y moral de lo que nos metemos en la boca, etiquetando los alimentos como buenos o malos, placenteros o nefastos, suculentos o raros.

Nuestro sistema de creencias y gustos está trenzado de innumerables hábitos adquiridos desde que nacemos. Esas costumbres heredadas demarcan nuestra forma de ser y estilo de vida, esculpiendo la actitud que tendremos ante la vida y, obviamente, frente a la comida.

Si la comida saludable también nos produce placer podríamos cambiar el concepto de dieta, y empezar a llamarlo «cambio en la forma de comer»: un cambio que además sea para siempre. La comida sana no solo es el elemento clave para el control del peso, también lo es para conseguir una mejor salud y la prevención de numerosas enfermedades asociadas a la obesidad y a algunos malos hábitos alimentarios.


marzo 11, 2016

Trastorno Sensorial en el Autismo



Si se regu­la­ el des­or­den sen­so­rial de la per­sona con autismo,
 se cam­bia­ su vida a mejor, y por exten­sión la de su fami­lia


El trastorno sensorial es una falta de sincronización y/o regulación de los diferentes sentidos, ya sea de forma individual o de forma conjunta. De manera que la información sensorial no se procesa de forma adecuada y las interacciones entre los diferentes sentidos están alteradas. Esto provoca que ya sea por exceso o por defecto, la información no se procesa de forma adecuada y la respuesta es por tanto incorrecta.

El Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) en el autismo impacta de diversas maneras en la persona. Saber identificar los signos del TPS ayudará a preparar una mejor intervención, a reducir estereotipias, conductas problemáticas y a mejorar la calidad de vida de la persona.

El trastorno en el procesamiento sensorial es frecuentemente la causa de problemas de aprendizaje, conducta y coordinación motriz en niños. Puede afectar a las relaciones sociales, al desarrollo de las pautas de juego, habilidades de cuidado y autonomía personal y a la comunicación.

Esta disfunción en la integración sensorial, puede explicar por qué algunos niños tienen problemas para aprender nuevas habilidades, para auto-organizarse, regular su atención, participar en las actividades y juegos en la escuela o en experiencias sociales positivas.

El TPS es un trastorno complejo del cerebro que afecta la manera en que se experimentan las sensaciones (vista, sonido, tacto, olfato, gusto y movimiento) y su organización dentro de un comportamiento. El
 TPS 
puede 
afectar
 a
 uno 
o 
varios 
sentidos

 (vista, gusto, tacto, olfato, oído, propiocepción y/o sentido vestibular/equilibrio). Algunos niños con este trastorno se sienten bombardeados por la información sensorial y la evitan. Otros, al contrario, parece que no se dieran cuenta de los estímulos que los rodean y se muestran indiferentes.

Los problemas sensoriales en el autismo se dividen en los siguientes grupos :

* Auditivos : Hipersensibilidad a sonidos por ejemplo.
* Visuales : El 80% de los estímulos que recibimos tienen un origen visual. La disincronía existente entre la visión y la audición (por ejemplo) en el autismo son habituales. También los aspectos relacionados con la ubicación espacial o con los aspectos relativos a la visión focal.
* Táctiles : No se dejan tocar o abrazar o presentan reacciones exageradas ante determinadas texturas.
* Olfativos : Determinados olores cotidianos les causan un fuerte rechazo.
* Gustativos : Problemas para reaccionar adecuadamente ante sabores cotidianos, o buscar sabores fuertes o picantes.
* Vestibulares : Por ejemplo, realizando un balanceo para poder mejorar el equilibrio.
* Propioceptivos : Problemas con la ubicación espacial, de motricidad o incluso sinestesia (asimilación conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo).


Impacto del trastorno sensorial en el autismo

Cada vez adquiere más fuerza el postulado de que el autismo es un desorden sensorial de gran impacto. Ya que las áreas más afectadas en el autismo están fuertemente relacionadas con aspectos ligados al procesamiento sensorial.

Comunicación y el lenguaje

Son uno de los aspectos más rápidamente detectables, junto con el de conductas y baja interacción social. El lenguaje es sensorial y motriz, y en el autismo la recepción y procesamiento de los estímulos visuales y auditivos del lenguaje no se procesan de forma adecuada. Estos problemas de comunicación infieren directamente en la conducta. A su vez, muchos otros problemas de conducta típicos en autismo también tienen un origen puramente sensorial. Esto no significa que el 100% de los problemas de conducta tengan un origen sensorial, pero si un porcentaje significativo.

En la actualidad se estima que entre un 20 y 30% de niños y adolescentes con autismo no desarrollan lenguaje verbal, o tienen un muy bajo nivel de expresión oral. Este aspecto preocupa mucho a las familias que ven como sus hijos tienen un muy bajo nivel de comunicación, hecho que en muchas ocasiones está relacionado con mayor nivel de ensimismamiento o incluso de conductas inadecuadas.

Se considera que el lenguaje es movimiento, y que entra dentro de las habilidades motrices, que, combinadas con la interacción social componen la base del ser social. Y este aspecto es uno de los grandes afectados en el autismo.


Motricidad

Respecto a la motricidad  tanto fina como gruesa  es habitual también el tópico del niño o niña torpe motrizmente. Del tipo del niño que se tropieza con una raya de lápiz pintada en el suelo. A eso podemos también sumarle hipotonía muscular. Y tenemos un niño que a nivel motriz y de coordinación es generalmente malo.

Estos retrasos en el desarrollo motriz están relacionados con el sistema motor central y sus mediadores, incluida la corteza cerebral, el circuito frontoestriatal, el cerebelo, las regiones visuales que intervienen en la percepción, y el sistema de integración sensorio-motriz.

Dentro de los criterios diagnósticos de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), los únicos aspectos relacionados con problemas motrices están ligados a conductas repetitivas y estereotipias motoras, tales como: aleteos, movimientos rítmicos (mecerse), movimientos de manos. Pero estos no son los únicos aspectos relacionados con los aspectos motrices, también se encuentran anomalías posturales, caminar errático o rígido, andar de puntillas.

Muchas estereotipias motoras tienen un fuerte componente sensorial, se usan como un estabilizador o regulador, en algunos casos para controlar hiperestímulos, en otros  como los balanceos  para mejorar la sensación espacial o corporal.

Audición

Los aspectos relacionados con la audición son bastante frecuentes y normalmente visibles. El signo más evidente es el de la hipersensibilidad, donde el niño entra en pánico ante determinados sonidos (aspiradoras, ambulancias, licuadoras, batidoras, la sirena del colegio…), a su vez no regula adecuadamente su tono de voz, o se expresan vocalmente a gritos o en puros susurros. Uno de los signos del autismo es el hecho de que el niño no atienda a su nombre.

La respuesta hipersensible al sonido es quizá la más habitual. Muchas personas con TEA se tapan los oídos ante determinados sonidos o lugares ruidosos. Incluso algunos se golpean la cabeza para reducir ese impacto sensorial auditivo. Este desorden puede desembocar en ansiedad e irritabilidad.

Visión

Existe una respuesta inadecuada del sistema vestíbulo-visual, relacionada con un mal procesamiento del sistema central de visión.

El niño con autismo puede presentar cierta predilección por la visión de tipo focal, es habitual verlos como toman un objeto y lo miran fijamente, como grabando todos y cada uno de los detalles del mismo, fijándose en pequeños detalles que para cualquier otro pueden pasar desapercibidos. Pero sin embargo, parece no poder procesar adecuadamente una visión general de una habitación. Debe hacer un barrido zona por zona de la habitación para poder reconocer y procesar la información visual que está recibiendo. La visión espacial del conjunto le genera mucha confusión e incapacidad de poder reconocer adecuadamente lo que el niño ve.

Además se estima que alrededor del 30% de las personas con TEA tienen foto-sensibilidad. Hay niños que no pueden soportar los fluorescentes, ese parpadeo (teóricamente imperceptible) los saca de quicio. Algunos no soportan la luz intensa, por ejemplo la luz del sol, y experimentan un dolor real ante esa visión de luces intensas.

El establecimiento de las conexiones entre ojos, cerebro y el cuerpo se establecen de forma secuencial incluso antes del nacimiento y se desarrollan durante los primeros años de vida del niño. El desarrollo motor del niño se secuencia con la visión y los sistemas vestibular y propioceptivo, y a su vez, este correcto desarrollo permite al niño desarrollar de forma adecuada el resto de sus sentidos.

Podría decirse que aprendemos a usar nuestra visión en combinación con el movimiento. En los primeros días de vida el bebé presenta movimientos de tipo reflejo, como si estuviesen marcados por improntas genéticas, a medida que el bebé crece toma un mayor control de sus movimientos, en estos momentos el sistema motor es quien toma las riendas y potencia los aspectos visuales. La visión acompaña o sigue a el sistema motriz.

Llega un momento en que la visión del bebé empieza a tomar mayor relevancia, en los primeros meses de vida ha sido el sistema motriz quien impulsaba al sistema visual, pero entre los 4 y los 6 meses aproximadamente, el niño empieza a usar su visión de forma más eficaz, y dirige sus movimientos, por ejemplo, para alcanzar los juguetes que cuelgan en su cuna, la instrucción de movimiento ha sido dirigida por el sistema visual.

Los aspectos motores adquieren un mayor nivel de desarrollo, el niño refuerza su musculatura y le permite moverse con mayor facilidad (desde voltearse, gatear y finalmente andar), pero todos estos movimientos son coordinados y dirigidos por el sistema visual. Este es un momento cumbre, implica ubicarse espacialmente.

Muchos niños con autismo superan de forma muy básica este momento, su orientación espacial asociada a los aspectos motrices es pobre. Esta circunstancia afectará posteriormente en muchos de los aspectos fundamentales del desarrollo. A medida que el niño crece usa su sistema visual de una forma muy diferente, debido a esta disfunción su forma de usar la visión le condiciona un sinnúmero de aspectos relacionados con el desarrollo.

Tacto

Los problemas táctiles no afectan solo a las yemas de los dedos. La piel es un órgano táctil por excelencia. Y la lengua también tiene una gran capacidad táctil. Los estímulos táctiles pueden ser muy extremos en casos de hipersensibilidad.

Esta hipersensibilidad táctil puede complicar tareas de lo más habituales y simples. Los niños que presentan hipersensibilidad estarán en un estado de alerta muy elevado, y eso les conducirá también a fuertes estados de ansiedad.

En niños con hiposensibilidad táctil es frecuente que también sean niños hiporresponsivos a nivel proprioceptivo. No son capaces de detectar espacialmente una sensación táctil en su cuerpo. Es normal que en niños con baja respuesta táctil su respuesta motriz sea baja también, incluyendo el control de la fuerza a la hora de manipular objetos. Esa torpeza se puede manifestar de formas diferentes, por ejemplo lentitud a la hora de aprender a vestirse y desvestirse solo.

Olfato y gusto

Los niños que tienen una alteración olfativa puede o bien ignorar olores fuertes, oler todo de forma compulsiva, llevarse a la boca cosas extrañas (hiporreactivos), o justo lo contrario, evitar olores y alimentos, olores habituales le producen reacciones de asco, y suelen ser super-selectivos con la comida (hiperreactivos). Y con lo relativo al gusto sucede algo muy similar.

Desde niveles de hipo-sensibilidad, que hacen que se lleven cualquier cosa a la boca a los niños que no dejan ni que les toquen la zona orofacial.

Estos dos aspectos suelen complicar mucho aspectos vitales como la alimentación, que es uno de los problemas habituales en el TEA. Desde niños con hiperselectividad alimenticia (lo más habitual), a niños que desarrollan Pica (ansia persistente y compulsiva de ingerir sustancias no comestibles).

Muchos niños tocan y huelen los alimentos antes de llevárselos a la boca. Son muy sensibles a texturas y temperaturas. Y a veces algo que huele bien no tiene la temperatura adecuada, o la sensación táctil no le gusta. Aspectos que combinados complican mucho el momento de la comida.

Vestibular

El sistema vestibular se encuentra en el oído interno y se encarga de la orientación espacial y el equilibrio. Nuestro cerebro utiliza el sistema vestibular y el propioceptivo para procesar los efectos de la dinámica  evolución en el tiempo de un sistema físico  y la cinemática  leyes del movimiento de los cuerpos , lo que en conjunto nos permite el movimiento de forma coordinada en las tres dimensiones. Y a su vez existe una relación directa con la visión, en lo que se denomina como reflejo vestíbulo-ocular (RVO). El sentido del equilibrio o equilibriocepción está ligado por tanto al sistema vestibular.

En el caso de la hiperreactividad vestibular el niño vive en una especie de estado de alerta permanente. Y nuevamente, tanto por exceso como por defecto, el niño pierde innumerables oportunidades de disfrutar de situaciones cotidianas que nos ayudan en nuestro proceso de desarrollo social.

Un problema en la gestión del equilibrio y el control espacial puede hacer que el niño ande de puntillas en un intento por poder ubicarse espacialmente. Una mala gestión del sistema propioceptivo, quien debe regular nuestras acciones motoras, produce una sensación extraña al caminar erguido, y esta sensación desagradable se compensa caminando de puntillas. Muchos niños con autismo adoran el movimiento, columpiarse, que los balanceen, ya que este movimiento produce una sensación agradable y estimulante para el niño, es un ejemplo de que existe una disfunción de la integración sensorial, relacionada con un problema del sistema proprioceptivo y vestibular.

Esta forma de caminar de puntillas, forzando la postura, parece generar un mayor nivel de estímulos a nivel proprioceptivo que generan una sensación agradable, como podría ser el caminar sobre arena.

Los niños con hiporrespuesta proprioceptiva–vestibular muestran una elevada actividad motriz, una impulsividad que en muchos casos se confunde con hiperactividad, y además suele ser habitual que el niño presente acciones cuando menos peligrosas por una carencia del sentido del peligro.

Tanto la hipo como la hiperreactividad vestibular complican el desarrollo del niño, provocan estados de miedo, ansiedad, alerta, que obviamente dificultan su capacidad de aprendizaje. También puede provocar conductas impulsivas, en una especie de necesidad imperiosa de regular y obtener la respuesta sensorial que el niño necesita. Existe una fuerte interrelación entre lo vestibular, lo visual y lo propioceptivo.

Proprioceptivo

La propriocepción es la capacidad de nuestro organismo para informarnos adecuadamente de nuestra posición, dirección, movimiento en relación a nuestro propio cuerpo. Interviene de forma activa en nuestra planificación motora y en nuestro esquema corporal. El procesamiento adecuado de esta información nos permite que nuestra coordinación motora sea adecuada. Los proprioceptores están localizados en los músculos, articulaciones, tendones y en el aparato vestibular.

Los niños con somatodispraxia presentan un déficit en el procesamiento de la información somatosensorial (táctil  proprioceptiva) y problemas funcionales relacionados con dificultades en la ejecución de tareas que requieren actos motrices inusuales, como la imitación de movimientos corporales, no saber qué hacer en situaciones sin consignas especificas, deportes, escritura, actividades de construcción, vestido e higiene, utilización de herramientas y utensilios, saltar a la cuerda. Todo esto va a generar una serie de problemas que afectan incluso a la escritura.

Estereotipias

Son actos que el niño se repite indefinidamente. Pueden ser verbales, gestuales, posturales... Las estereotipias de voz son comunes, el niño siempre emite el mismo sonido con la misma intensidad. Es para el niño una manera de resistir el cambio.

El niño utiliza a menudo las estereotipias para defenderse de un aprendizaje, una nueva tarea, es para él una posición de comodidad. Permiten al niño expresar sus emociones, su aburrimiento y funcionan a falta lenguaje.

La mayoría de las estereotipias expresadas por el niño con autismo se refieren a auto-estímulos sensoriales. La estereotipia tiene a menudo una función de evacuación del estrés o de la ansiedad.

Algunos síntomas

Un niño con un perfil neuro-sensorial alterado puede tener uno o más síntomas.

* hipo o hipersensibilidad en un campo sensorial,
* comportamiento de aislamiento, frustración o agresividad inusuales,
* se distrae con facilidad,
* dificultades para adaptarse a nuevas situaciones,
* se cansa rápidamente,
* trastornos del lenguaje,
* retraso en la adquisiciones motrices,
* dificultades de aprendizaje,
* mala coordinación de movimientos y un equilibrio insuficiente.


Investigación

Una molécula podría regular los trastornos sensoriales

Investigadores del Instituto nacional de Salud e Investigación médica (Inserm) en un estudio publicado en la revista científica Nature Neuroscience en noviembre 2014, explican haber descubierto una manera de tratar la alteración de la percepción sensorial que sufren los pacientes autistas.

Estudiaron en ratones otra enfermedad del desarrollo neurológico: el síndrome del cromosoma X frágil. Esta patología también tiene anomalías en el procesamiento de la información sensorial por el neocórtex, la parte del cerebro responsable de la percepción sensorial. En este caso, el neocórtex de estos ratones está hiper-excitado en contacto con estímulos sensoriales táctiles.

Los investigadores encontraron que ciertos canales de iones  moléculas que determinan cómo las neuronas procesan las señales eléctricas  "no funcionan" en el compartimiento dendrítico, una estructura que integra la información dentro de las neuronas.

Una molécula ha logrado imitar los canales iónicos. Esto ayudó a corregir la hiperexcitabilidad de las neuronas y anomalías de la integración neuronal y la hipersensibilidad a los estímulos sensoriales.

Este descubrimiento realizado en el ratón ofrece una nueva esperanza para un tratamiento personalizado de los aspectos sensoriales de los trastornos del espectro del autismo y el síndrome de X frágil.


Funcionamiento de la hipersensibilidad sensorial en personas con trastornos del espectro autista

Investigadores del Neurocentre Magendie en Burdeos (Inserm), en un estudio publicado en Science Advances en noviembre de 2015, han encontrado diferencias en las conexiones neuronales lo cual explica parcialmente la forma atípica del tratamiento de la información visual por las personas con trastornos del espectro autista.

El cerebro de las personas con trastornos del espectro autista (TEA) presenta en un nivel local una hiper-conexión de las neuronas en algunas partes del cerebro. Por el contrario, una visión general del cerebro muestra que las diferentes áreas de la corteza se desconectan parcialmente unas de otras. No obstante, la comunicación entre las diferentes áreas del cerebro son las que permiten integrar informaciones más complejas procedentes de las partes del cerebro que frecuentemente abordan aspectos diferentes.

Reorganización neuronal de conexiones locales
 y de larga distancia en un ratón modelo (derecha)
 y un ratón salvaje (izquierda)
Los nuevos datos obtenidos por los investigadores ayudan a identificar lo que está sucediendo en el cerebro de las personas con síndrome de X frágil. Se trata de una enfermedad genética responsable de los trastornos del espectro autista.  El estudio se basa en las observaciones de IRM (imágenes por resonancia magnética) realizadas en modelo murino de síndrome de X frágil. Se muestra cómo las conexiones alteradas entre las diferentes regiones del cerebro están involucradas en los síntomas de este trastorno, en particular los de orden sensorial.

El neocortex es el área estudiada por los investigadores, particularmente implicado en la percepción sensorial, los mandos motores voluntarios o el razonamiento espacial.

Los investigadores explican que el conjunto de funciones de las conexiones del cerebro funciona como una autopista, permitiendo la distribución del tráfico hacia diferentes partes de una zona urbana, y también a otras ciudades y pueblos externos. Pero en el caso de X frágil, es como si las pequeñas comunidades fueran desconectadas unas de otras por falta de autopistas que hagan la conexión. Una red defectuosa conduciendo a una interpretación atípica de la información sensorial: un procesamiento aumentado de detalles finos o de estructuras en detrimento de la imagen completa.

Trasladados a los seres humanos, estos resultados podrían ayudar a cambiar la manera de evaluar nuevos enfoques terapéuticos para el tratamiento de personas con X frágil o trastornos del espectro autista.


Alteraciones en la corteza insular relacionadas con el desorden sensorial en el autismo

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y el Instituto Max-Planck de Neurobiología de Martinsried, en un estudio publicado en la revista Neuron en julio 2014 han realizado un hallazgo  trabajando en modelos de ratones modificados genéticamente  relacionado en cómo las alteraciones en la corteza insular del cerebro pueden estar directamente relacionadas con las alteraciones de tipo sensorial presentes en el autismo.

Los investigadores han buscado alteraciones comunes de circuitos neuronales en modelos de ratones con autismo inducido. Se concentraron en la corteza insular, una estructura del cerebro que contribuye a las funciones sociales, emocionales y cognitivas.

La corteza insular del ratón modelo ya está tan fuertemente
activada por una sola modalidad sensorial (aquí un sonido),
que es incapaz de cumplir su función en la integración
de informaciones provenientes de múltiples fuentes
La corteza insular de los ratones sanos integra estímulos de diferentes modalidades sensoriales y reacciona más fuertemente cuando dos estímulos diferentes se presentan de forma concomitante (por ejemplo, un sonido y un toque). Esta capacidad de combinar los estímulos sensoriales se vio afectado de manera consistente en todos los modelos de ratones con autismo. Curiosamente, en muchas ocasiones, un sentido solo provocó una fuerte respuesta, de tal manera que la adición de un segundo estímulo no añadió más información, es decir, un solo estímulo sensorial sobrecargó tanto el “sistema” que no se procesó el siguiente estímulo de forma adecuada.

Esto es muy similar a la reminiscencia de la hiperreactividad sensorial experimentada por muchas personas con autismo. Los científicos descubrieron, además, que la corteza insular de ratones adultos con autismo inducido se parecía a los patrones de activación observados en los ratones de control (sin autismo) de muy corta edad, como si la corteza insular de los ratones con autismo no hubiese madurado debidamente después del nacimiento.

La corteza insular se puede comparar a un concentrador que combina información de tipo sensorial, emocional y cognitivo. De hecho, alteraciones en la ínsula han sido reportados también en personas con ansiedad, depresión, adicciones y en los Trastornos del Espectro del Autismo.

Para que este procesamiento sensorial múltiple funcione de forma adecuada, es necesario que la función cerebral encargada de controlar los aspectos excitatorios e inhibitorios se halle en equilibrio. Y es precisamente esto lo que en el estudio se ha encontrado alterado.


Dificultad de las personas con autismo para procesar simultáneamente sonidos e imágenes

Según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, Estados Unidos, publicado en The Journal of Neuroscience en enero 2014, los niños con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) tienen problemas para integrar simultáneamente la información de sus ojos y de sus oídos.

El trabajo es el primero en mostrar la relación y sugiere fuertemente que los déficits en los bloques de construcción sensoriales para el lenguaje y la comunicación en última instancia pueden obstaculizar las habilidades sociales y de comunicación en los niños con autismo.

Los científicos compararon 32 niños con desarrollo típico de entre 6 y 18 años de edad con 32 niños de alto funcionamiento con autismo, haciendo coincidir los grupos en prácticamente todas las formas posibles, incluyendo el cociente intelectual.

Los participantes del estudio trabajaron a través de una batería de tareas diferentes. Los investigadores usaron diferentes tipos de estímulos visuales, como destellos simples y sonidos; estímulos ambientales más complejos, como un martillo golpeando un clavo, y estímulos del habla y se pidió a los participantes que dijeran si los acontecimientos visuales y auditivos ocurrieron al mismo tiempo.

El estudio encontró que los niños con autismo tienen un agrandamiento en un área conocida como la ventana de la unión temporal, es decir, el cerebro presenta problemas para asociar los acontecimientos visuales y auditivos que suceden en un cierto periodo de tiempo.

Los niños con autismo tienen dificultades para procesar la entrada simultánea por los canales de audio y visuales. Es decir, que se encuentran con problemas para integrar la información simultánea de sus ojos y sus oídos.

En una segunda parte del estudio, los científicos encontraron que los niños con autismo también muestran debilidades en cómo de fuertes estaban consolidados o asociados los estímulos del lenguaje audiovisual. Una de las imágenes clásicas de los niños con autismo es que tienen sus manos sobre sus oídos. Se observa una situación de una mala “sintonización” de los diferentes canales sensoriales, generando por tanto un procesamiento erróneo de esta información.

El mal procesamiento sensorial puede generar un efecto en cascada que altere el funcionamiento de otras tareas relacionadas y por tanto dificultar también los procesos de aprendizaje de lenguaje, la dificultad de asociar de forma coherente los sonidos con las imágenes, en una especie de disociación de ambos estímulos, genera a su vez una problemática a la hora de cohesionar adecuadamente la información, generando situaciones de saturación sensorial que pueden desembocar en estados de ansiedad.

Los resultados de la investigación podrían tener aplicaciones mucho más amplias debido a que el funcionamiento sensorial también cambia en discapacidades del desarrollo como la dislexia y la esquizofrenia.

Este nuevo estudio viene a dar una mayor fortaleza al Trastorno del Procesamiento Sensorial como una comorbilidad en los Trastornos del Espectro Autismo y de la relación directa con el desarrollo del lenguaje.

 
*     *

Terapia de integración sensorial

La terapia de integración sensorial está diseñada para ayudar a los niños que tienen problemas para procesar la información sensorial. Esta terapia utiliza ejercicios repetitivos para ayudar a los niños a experimentar el tacto y otras sensaciones de una manera más precisa.

La terapia de integración sensorial está basada en la idea de que algunos niños experimentan una “sobrecarga sensorial” y son demasiado sensibles a ciertos tipos de estimulación. Cuando los niños tienen esa sobrecarga sensorial, sus cerebros tienen problemas para procesar o filtrar muchas de estas sensaciones al mismo tiempo.

La terapia expone a los niños a la estimulación sensorial de una manera estructurada y repetitiva. La teoría detrás de este enfoque de tratamiento es que, con el tiempo, el cerebro se adaptará y les permitirá procesar y reaccionar a las sensaciones con mayor eficacia.

La intervención temprana es básica y fundamental para el desarrollo integral del niño con autismo. Las diferentes técnicas y metodologías que se están llevando a cabo, presentan un fuerte componente sensorio-motriz, y los resultados de la combinación entre aspectos sensoriales, motrices y conductuales, mejoran sustancialmente la capacidad de aprendizaje y avances significativos en el área de lenguaje y la comunicación, y por tanto, se mejora de forma sustancial la calidad de la interacción social del niño.

Lengua de signos versus SAAC

Izquierda: lenguaje de signos
Derecha: Picture Exchange Communication System
En el aspecto relacionado con la intervención dirigida al desarrollo del lenguaje, el uso de SAAC (Sistemas Alternativos y/o Aumentativos de la Comunicación) producen un mayor efecto que el uso de la lengua de signos. De forma que se provoca no solo un mayor vocabulario, también una mejor comprensión de los aspectos semánticos y pragmáticos del lenguaje. Diversos autores explican también que la dificultad de los niños con autismo para poder aprender el lenguaje de signos se debe también a los problemas motrices. El uso de los SAAC promueve de forma mucho más fácil y rica el desarrollo de una comunicación funcional y del desarrollo del lenguaje y el habla.

El lenguaje signado no es una intervención adecuada para potenciar el desarrollo de la comunicación y el uso de SAAC es mucho más adecuado y eficaz.

Modelos motóricos

Prompts for Restructuring Oral Muscular Phonetic Targets. Una intervención dirigida a los fundamentos neuromotor de la producción del habla es el modelo PROMPT, va más allá de la entrada auditiva y visual, integrando principios neuromotrices con conciencia social, cinestésica, propioceptiva y para facilitar la producción de sonidos claros, el habla y el lenguaje. Además de la manipulación de las estructuras de producción de sonidos, PROMPT da mucha importancia al movimiento del cuerpo y la estabilidad.

Una sesión típica PROMPT incluye actividades basadas en el juego o de origen natural que pueden alentar a las iniciaciones de interacción por parte del niño. Tales manipulaciones incluyen el tacto, la presión, la posición y el movimiento para promover la integración estructural dentro del aparato vocal del niño.

Auditory-Motor Mapping Training. Es otro tipo de intervención. El sistema se basa en la combinación de una entonación determinada acompañada por el sonido de un par de tambores, de esta forma se facilita el mapeo audio-motor. Esto es muy similar al sistema usado por los bebés para la creación de estadísticas y patrones de lenguaje. El terapeuta introduce las palabras o frases en forma de canción mientras toca los tambores de forma acompasada. Este acto se realiza de manera muy estructurada y repetitiva. Esta respuesta positiva está relacionada con el interés y calidad empática del niño con autismo hacia la música, y convierte la terapia en algo agradable para el niño.

El binomio canto-percusión activa las regiones cerebrales involucradas en los aspectos visuales, auditivos, motores y representaciones mentales de tales acciones. Esta involucración afecta al lóbulo temporal, las regiones frontal, posterior y media, las cuales se presume son las relacionadas con las neuronas espejo. La zona frontoparietal está relacionada con la parte motora, que según la teoría de las neuronas espejo, se activa no solo cuando ejecutamos la acción, sino cuando la vemos u oímos.

Estimulación electromagnética

Se analizan dos técnicas diferentes: Transcranial Direct Current Stimulation (tDCS) y Transcranial Magnetic Stimulation (TMS – Estimulación Magnética Transcraneal).

Son técnicas no invasivas. Una corriente eléctrica de baja intensidad intracraneal se aplica a la corteza cerebral. Son relativamente nuevas y  aun se encuentran en fase de experimentación. Ambas técnicas en pequeños ensayos han reportado resultados positivos, aunque es importante destacar que solo parece ser efectivo en autismo de alto funcionamiento y Asperger.


Intervenciones dirigidas a actividades de sincronización motora

Estos métodos basan la intervención en modelos de juego dirigido. Los objetivos están dirigidos a la comunicación, actividades sociales, interacción con pares y desarrollo del lenguaje.

Investigaciones extensas y de gran escala han demostrado que estas intervenciones pueden aumentar las habilidades de lenguaje y comunicación generalizadas y espontáneas, mejorar las condiciones sociales y habilidades de juego, disminuir la conducta inapropiada y mejorar la motivación y el rendimiento académico.

Early Start Denver Model (ESDM)

El Early Start Denver Model tiene un componente basado también en el juego, pero orientado a la motivación del niño para aumentar las relaciones sociales. La intervención para cada niño se basa en una lista de verificación: Curriculum estructurado, dirigido específicamente a las habilidades basadas en el desarrollo socio-interactivo, habilidades sociales comunicativas, habilidades cognitivas, lenguaje, imitación, habilidades motoras finas y gruesas, habilidades de auto-ayuda, y conductas adaptativas. Los estudios llevados a cabo demostraron mejoras significativas en las puntuaciones de la conducta adaptativa y el coeficiente intelectual.

Intervención de imitación recíproca

Reciprocal Imitation Training. (RIT – Intervención de imitación recíproca) Es una intervención desarrollada recientemente cuyos principales objetivos se basan en gestos de acción/imitación en niños con autismo. Siguiendo los mismos principios básicos como el Pivotal Response Treatment (PRT) y el ESDM, pero dirigido por el niño e incorpora estrategias de motivación para facilitar la participación y el aprendizaje.

Fue desarrollado sobre la base de que la imitación naturalista de acciones es una herramienta de aprendizaje social crítica que contribuye a los avances en el desarrollo social y cognitivo de los lactantes y niños, y se deteriora de manera significativa en los niños con autismo. En esencia, las sesiones de intervención RIT están diseñadas para crear situaciones de toma de turnos en curso mediante el cual el terapeuta y el niño se imitan mutuamente.

Dado el carácter dinámico y eficaz de estos métodos basados en el juego, la acción recíproca y las intervenciones orientadas sincronía, la ESDM y RIT parecen aumentar la sincronía terapeuta-niño y aspectos motóricos y sociales (por ejemplo, la coordinación temporal de los movimientos) y el compromiso social. Este aumento de la coordinación motora y compromiso social también puede aumentar la atención social y los mecanismos de resonancia motora (imitación motora inducida) en estos niños.

Los resultados de los estudios son muy prometedores en cuanto presentan metodologías efectivas y que generan avances significativos y duraderos. Asímismo, cada vez adquiere más relevancia el hecho de que los problemas motrices y sensoriales, son parte del problema, pero también de la solución. Y que cada vez más, las técnicas de trabajo se alejan de modelos puramente conductuales, para pasar a ser modelos combinados de intervención.