marzo 09, 2014

Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en Niños




La hiperactividad es un trastorno de la conducta de los niños, descrito por primera vez en 1902, por Georges Still, pediatra británico. Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada. Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.
 


Perfil de un niño hiperactivo


Según Still, estos niños son especialmente problemáticos, poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, inquietos y nerviosos. También son niños difíciles de educar, ya que pocas veces pueden mantener durante mucho tiempo la atención puesta en algo, con lo que suelen tener problemas de rendimiento escolar a pesar de tener un cociente intelectual normal.

Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto unido a sus estados de ánimo bruscos e intensos y a su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que crean frecuentes tensiones en casa o en el colegio. En general, son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño, que se mueve mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños, lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.

Indicadores de hiperactividad según la edad del niño


* De 0 a 2 años. Descargas nerviosas sobre los músculos que provocan contracciones durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño y durante la comida, períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.

* De 2 a 3 años. Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes.

* De 4 a 5 años. Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.

* A partir de 6 años. Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social.

Causas


El TDAH es el trastorno de la conducta de la niñez más comúnmente diagnosticado y afecta a aproximadamente de 3 a 5% de los niños en edad escolar. Este trastorno se diagnostica mucho más frecuentemente en niños que en niñas.

El TDAH puede ser hereditario, pero no está claro qué lo causa exactamente. Cualquiera que sea su causa, parece iniciarse muy temprano en la vida a medida que el cerebro se está desarrollando. Los estudios imagenológicos sugieren que los cerebros de los niños con trastorno de déficit de atención con hiperactividad son diferentes de los cerebros de otros niños.

La depresión, la falta del sueño, las dificultades de aprendizaje, los trastornos de tics y los problemas de comportamiento se pueden confundir con o aparecer junto con el TDAH. Cuando se sospecha que un niño padece este trastorno, debe ser examinado cuidadosamente por un médico para descartar otras posibles afecciones o razones de este comportamiento.

La mayoría de los niños con TDAH también tienen al menos otro problema de desarrollo o de comportamiento. Igualmente pueden tener otro problema psiquiátrico, como depresión o trastorno bipolar.

Factores no genéticos


Se trata de complicaciones prenatales, perinatales y postnatales.

El consumo materno de alcohol y drogas, incluso de tabaco, predispone a padecer el trastorno. También influye el bajo peso al nacer, la anoxia (falta casi total del oxígeno en un tejido), lesiones cerebrales, etc. Los factores ambientales pueden contribuir a su desarrollo. Las psicopatologías paternas, el bajo nivel económico, la marginalidad, el estrés familiar, un entorno inestable podría agravar el trastorno.

Factores genéticos


La existencia del mismo trastorno en hermanos es de un 17 a un 41%. En cuanto a gemelos univitelinos (proceden de la fecundación de óvulos distintos) el porcentaje de trastorno común es hasta del 80%. Si el padre o la madre ha padecido el síndrome sus hijos tienen un riesgo del 44% de heredarlo.

Zonas del cerebro relacionadas con TDAH


Diferentes partes que componen el córtex
prefrontal y que controlan la atención,
el comportamiento y el juicio
La zona afectada es el lóbulo frontal, la parte anterior del cerebro. Esta zona es la que se encarga de planificar y ejecutar las acciones que realizamos con un objetivo final a la vista.

El córtex (manto de tejido nervioso que cubre los hemisferios cerebrales e implicado en procesos cognitivos superiores como el pensamiento) ha demostrado su importancia en la presencia del trastorno. Una atrofia cortical frontal se ha observado en muchos jóvenes y adultos con historia de trastorno de déficit de atención en la infancia.

Existe una disfunción del lóbulo frontal y por otra parte desde el punto de vista neuroquímico existe una deficiencia en la producción de importantes neurotransmisores cerebrales. Los neurotransmisores son sustancias químicas que producen las neuronas. Para que se produzca una buena comunicación entre las neuronas y todo funcione normalmente debe existir la cantidad adecuada de determinados neurotransmisores que en este caso son la dopamina y la noradrenalina. En el niño con TDAH existe una producción irregular en estos dos neurotransmisores y, por ello, la medicación que se les da está orientada a regularizar la producción de esas sustancias.

Con los adelantos científicos actuales es posible visualizar el funcionamiento del cerebro como se observa en la imagen realizada por PET (tomografía por emisión de positrones) en la que se ven dos cerebros.

Uno es el de un niño sin el trastorno y el otro es un niño con TDAH. La parte roja, anaranjada y blanca del cerebro del niño sin el trastorno nos indica que existe mucha más actividad ante una tarea que requiere atención continuada. En el cerebro a la izquierda falla la actividad que es necesaria para focalizar la atención.

Diferencias existentes entre Déficit de atención (TDAH) e Hiperactividad


EL TDA involucra falta de atención y concentración, así como también un comportamiento de distracción. Los niños que padecen de este subtipo no son excesivamente activos y tampoco interrumpen las clases; más bien no completan sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores imprudentes y evitan actividades que requieren de trabajo mental continuo y de mucha concentración. Y como no interrumpen, es más probable que dichos síntomas se pasen por alto.

Generalmente, presentan un tempo cognitivo lento. Tiene dificultades en la memoria de trabajo y en retener información nueva. Todo ello ocasiona que en las instrucciones orales o escritas cometan errores. No se caracterizan por ser niños agresivos, con lo cual no suelen tener demasiados problemas en crear amistades entre iguales.

El perfil hiperactivo-impulsivo se muestra muy inquieto cuando debe permanecer sentado. En situaciones inadecuadas corre o trepa de manera excesiva. Continuamente está hablando, teniendo grandes dificultades en permanecer callado.

Suelen tener mayores dificultades en establecer relaciones sociales debido a su carácter impulsivo. La adolescencia puede ser problemática si no se tratan los síntomas desde la infancia.

Comparando las conductas de los niños inatentos con los hiperactivos-impulsivos, tienen en común que a ambos les cuesta mantener la atención, seguir las rutinas y las órdenes o pautas de forma continuada y se diferencian por su impulsividad o precipitación.

Síntomas


Son niños cuyas madres siempre suelen estar, como aquella película “al borde del ataque de nervios”. Son niños que desde que nacen son problematicos, no duermen bien o lloran, o son muy espabilados y enseguida se levantan de la cuna, parecen muy inteligentes porque suelen hablar mucho y con desparpajo, y aparentemente su desarrollo ha sido normal. Simplemente es un niño insufrible al que no se puede llevar a ningún lado, agota a todo el mundo, desquicia a la familia y no para quieto ni un minuto.

Cuando empieza la etapa escolar comienzan los fracasos. Los maestros se percatan de que no presta la más mínima atención, hasta el punto de que a veces son enviados al otorrinólogo para realizar una audiometría porque parecen estar “sordos”.

La sociedad americana de psiquiatría ha descrito los síntomas. Algunos niños con TDAH tienen principalmente el tipo de trastorno de falta de atención. Otros pueden tener una combinación de hiperactividad y comportamiento impulsivo. Aquellos niños con el tipo de trastorno de falta de atención son menos perturbadores y es más probable que no se les diagnostique el TDAH.

Síntomas de falta de atención


1. No logra prestar atención cuidadosa a los detalles o comete errores por descuido en el trabajo escolar.
2. Tiene dificultad para mantener la atención en tareas o juegos.
3. Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
4. No sigue instrucciones y no logra terminar el trabajo escolar, los deberes u obligaciones en el lugar de trabajo.
5. Tiene dificultad para organizar sus tareas y actividades.
6. Evita o le disgusta comprometerse en tareas que requieran esfuerzo mental continuo (como las tareas escolares).
7. Con frecuencia pierde juguetes, lápices, libros o herramientas necesarias para las tareas o actividades.
8. Se distrae fácilmente.
9. Se muestra a menudo olvidadizo en las actividades diarias.

Síntomas de hiperactividad


1. Juega con las manos o los pies o se retuerce en su asiento.
2. Abandona su asiento cuando lo que se espera es que se quede sentado.
3. Corre y trepa excesivamente en situaciones inapropiadas.
4. Tiene dificultad para jugar en forma silenciosa.
5. A menudo habla excesivamente, está "en movimiento" o actúa como si fuera "impulsado por un motor".

 

Síntomas de impulsividad


1. Emite respuestas antes de que termine de escuchar la pregunta.
2. Tiene dificultades para esperar su turno.
3. Se entromete o interrumpe a los demás (irrumpe en conversaciones o juegos).

 

Síntomas de dificultades de aprendizaje


* Variabilidad. Son niños que tienen amplias variaciones en sus respuestas, son los típicos niños de los que se dice “puede hacerlo porque ayer realizó perfectamente esa tarea, cuando hoy es un desastre”.
* Retraso psicomotor, que varía desde la simple torpeza motriz hasta “dispraxias“ importantes, es decir problemas en las nociones de su esquema corporal, del tiempo y del espacio. Dificultades que se agudizan cuando tiene que realizar algo con ritmo.
* Trastorno del lenguaje de tipo expresivo, con vocabulario limitado y dificultades a la hora de expresarse. Problemas en el área de lectura. Dislexia.
* Dificultades en la grafía, en la escritura: disgrafía y disortografía, porque existe una deficiente coordinación entre lo que ve y el movimiento manual, es decir, suelen presentar incordinación visuomotriz. Su escritura es torpe, con tachones, desordenada, su ortografía con múltiples faltas y confusiones.

Síntomas personales


* Emotividad muy variable, cambian frecuentemente de humor, pueden pasar de la risa al llanto con cierta facilidad. Son explosivos, de rabietas constantes.
* Acentuados sentimientos de frustración, baja tolerancia ante los problemas. Insiste una y otra vez en que se realicen sus peticiones.
* Problemas de relación con los compañeros. Inadaptación social.
* Problemas de ansiedad, agresividad, oposición, disconformidad.
* Algunos de ellos presentan enuresis ( pis nocturno).

Una vez descritas las características que pueden presentar, aunque evidentemente no todos los niños tienen todas las alteraciones, se puede comprender perfectamente que sean niños que suelen ser el punto central de las discusiones familiares, puesto que son niños que “desquician“ fácilmente y no siempre se sabe cómo tratarlos, por lo que se producen constantes enfrentamientos en la familia.

La falta de atención que pone en tareas que requieren un esfuerzo suele interpretarse como pereza y además en ocasiones, los niños que tienen el trastorno son capaces de estar sin síntomas en una situación nueva, cuando existe mucho control, o ante actividades muy interesantes (como los videojuegos), lo que hace que sus padres piensen que el comportamiento anómalo es voluntario, que "para lo que le interesa sí que se fija” y esto complica aún más el problema. Estos padres no saben que existe una importante deficiencia del autocontrol, que tiene base neurobiológica.

Hay pues que armarse de paciencia y saber que el trastorno, que es muy acusado en la primera parte de la infancia, suele ir mejorando con la edad, aunque existen aún alteraciones en la vida adulta, casi en una tercera parte de los casos.


Consecuencias en la familia con un niño hiperactivo

 

Los padres suelen definir a un hijo hiperactivo como inmaduro, maleducado. Sus comportamientos generan conflictos en la familia, desaprobación y rechazo. Son irritantes y frustrantes en cuanto al éxito educativo de los padres, y algunos niños tienden al aislamiento social. Este trastorno ya se detecta antes de los 7 años y unos tienen síntomas más graves que otros. Una cosa que hay que tener en cuenta, es que por su parte (sobretodo si lo critican por todo lo que hace) y si los padres riñen exageradamente al niño hiperactivo, pueden estar fomentando un déficit de autoestima y realimentan el trastorno, ya que el pequeño acabará por no esforzarse en portarse bien, pues verá que siempre acaban regañándolo haga lo que haga.

 

Diagnóstico


Con demasiada frecuencia, los niños difíciles son clasificados incorrectamente como niños que sufren de trastorno de hiperactividad con déficit de atención y, por otro lado, muchos niños que verdaderamente sí lo tienen permanecen sin diagnóstico. En cualquiera de los casos, a menudo se pasan por alto las dificultades relacionadas con el aprendizaje o los problemas de estado de ánimo. La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) ha publicado las pautas para dar mayor claridad a este asunto.

En principio, el diagnóstico y el tratamiento deben ser multidisciplinar. El examen de un psicólogo, y de un psiquiatra o neurólogo es imprescindible, porque las áreas que estos profesionales abarcan son básicas para reeducar un trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

El diagnóstico está basado en síntomas muy específicos que deben estar presentes en más de un escenario:

* Los niños deben tener al menos 6 síntomas de atención o 6 síntomas de hiperactividad e impulsividad, con algunos síntomas presentes antes de la edad de 7 años.
* Los síntomas deben estar presentes durante al menos 6 meses, ser observados en dos o más escenarios y no ser causados por otro problema.
* Los síntomas deben ser tan graves que causen dificultades significativas en muchos escenarios, incluyendo el hogar, la escuela y las relaciones con los compañeros.

En los niños mayores, el THDA está en remisión parcial cuando aún tienen los síntomas, pero ya no se ajustan a la definición completa del trastorno.

Evaluación. El niño debe someterse a una evaluación por parte del médico si se sospecha TDAH y puede abarcar:

* Cuestionarios para los padres y profesores (por ejemplo, Connors, Burks).
* Evaluación psicológica del niño y de la familia, incluyendo un examen de coeficiente intelectual y pruebas psicológicas.
* Evaluación mental, nutricional, física, psicosocial y del desarrollo completas.

Tratamiento


El tratamiento depende de cada caso individual.

El tratamiento farmacológico más utilizado son los estimulantes, que sirven para ayudar a que el niño pueda concentrarse mejor, y los sedantes en el caso de que el niño muestre rasgos psicóticos.

El tratamiento psicoterapéutico está destinado a mejorar el ambiente familiar y escolar, favoreciendo una mejor integración del niño a la vez, que se le aplican técnicas de modificación de conducta.

El tratamiento del TDAH es una coalición entre el médico, los padres o tutores y el niño. 

Para que la terapia sea eficaz, es importante :


* Establecer metas específicas y apropiadas para guiar la terapia.
* Iniciar la terapia farmacológica y la psicoterapia conductista.
* Tener controles regulares con el médico para revisar las metas, los resultados y cualquier efecto secundario de los medicamentos. Durante estos chequeos, se debe reunir información de padres, profesores y el niño.

Si el tratamiento no parece funcionar, el médico debe :

* Verificar que el niño realmente padezca este trastorno.
* Buscar otros posibles problemas de salud que puedan causar síntomas similares.
* Constatar que se esté siguiendo el plan de tratamiento.

Fármacos


Los niños que sufren el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) sólo deben ser tratados con fármacos en casos extremos, y nunca antes de los cinco años.

Una combinación de medicamentos y psicoterapia funciona mejor. Hay varios diferentes tipos de medicamentos para el TDAH que se pueden usar solos o combinados.

Los psicoestimulantes (también conocidos como estimulantes) son los fármacos que más comúnmente se utilizan para el TDAH. Aunque estos fármacos se denominan estimulantes, realmente tienen un efecto tranquilizante en las personas con este trastorno. 

Son  numerosos los estudios que han verificado la eficacia de estos fármacos en población infantil y, hoy en día, su uso está generalizado como parte del tratamiento. Pese a estos resultados positivos, hay que señalar el inconveniente de la presencia de efectos secundarios contingentes a la toma de la medicación. Entre ellos estaría la disminución del apetito, insomnio, alteraciones del ánimo y ocasionalmente molestias gástricas. Estos efectos suelen desaparecer con la reducción de la dosis.

Estos fármacos abarcan:

* Anfetamina-dextroanfetamina (Adderall)
* Dexmetilfenidato (Focalin)
* Dextroanfetamina (Dexedrine, Dextrostat)
* Lisdexanfetamina (Vyvanse)
* Metilfenidato (Ritalina, Concerta, Metadate, Daytrana)

Ritalina y Concerta (los nombres comerciales del metilfenidato) y Strattera (atomoxetina), se usan de forma “muy liberal” para calmar la hiperactividad en los niños.

Los expertos recomiendan que sólo deben usarse cuando se ha diagnosticado TDAH severo, o cuando otras opciones han fracasado.

Ritalina y Concerta tienen efectos secundarios que incluyen nerviosismo, insomnio, pérdida de apetito y peso. Strattera puede causar náusea, mareo, fatiga y cambios de ánimo.

Psicoterapia conductista


La psicoterapia tanto para el niño como para la familia puede ayudarle a todos a entender y controlar las sensaciones estresantes relacionadas con el TDAH.

Los padres deben usar un sistema de recompensas y consecuencias para ayudar a guiar el comportamiento de su hijo. Es importante aprender a manejar los comportamientos disociadores. Los grupos de apoyo pueden ayudarles a conectarse con otros que tengan problemas similares.

Tratamiento psicopedagógico


Tiene tres grandes frentes, que deben conocerse perfectamente para poder trabajar sobre las diferentes áreas y conductas.

Familia – Profesor – Terapeuta

Pautas familiares para un niño con TDAH


* Tener normas claras y bien definidas.
* Dar órdenes cortas y de una en una.
* Propiciar un ambiente ordenado y muy organizado, sereno y sin gritos.
* Reconocer el esfuerzo realizado por el niño. Aumentar su autoestima.
* Evitar ser superprotectora y no dejarse manipular por sus caprichos.
* Cumplir siempre los castigos y las recompensas ante sus acciones.
* Darle pequeñas responsabilidades.
* Aceptarle tal y como es.
* Saber que el trabajo es mucho y que se necesita mucha constancia.
* Fomentar sus puntos fuertes, sus facultades.

Otras sugerencias para ayudarle a su hijo con TDAH abarcan :

* Comunicarse regularmente con el profesor del niño.
* Mantener un horario diario constante, que incluya horas regulares para las tareas, las comidas y las actividades al aire libre. Hacer cambios al horario con anticipación y no a última hora.
* Limitar las distracciones en el ambiente del niño.
* Constatar que el niño consuma una alimentación saludable y variada, con bastante fibra y nutrientes básicos.
* Cerciorarse de que el niño duerma lo suficiente.
* Elogiar y premiar el buen comportamiento.
* Mantener reglas claras y constantes para el niño.

Pautas escolares para un niño con TDAH


* El profesor deberá comprender y asimilar el trastorno del niño, informarse sobre él.
* Sentarlo en el lugar adecuado, lejos de estímulos, enfrente de él, entre niños tranquilos.
* Darle órdenes simples y breves. Establecer contacto visual con el niño.
* Darle encargos una vez que haya realizado el anterior, no permitir que deje las cosas a medio hacer.
* No se le puede exigir todo a la vez, se debe desmenuzar la conducta a modificar en pequeños pasos y reforzar cada uno de ellos: si comienza por acabar las tareas, se le felicita para conseguirlo, luego que lo intente con buena letra y se valorará, más tarde que el contenido sea también correcto. Pedirle todo a la vez, le desmotivará porque no puede realizarlo.
* Alternar el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y moverse un poco.
* Enseñarle y obligarlo a mantener el orden en su mesa.
* Hacer concesiones especiales, darle más tiempo en los exámenes, indicarle cuando se está equivocando por un descuido, o facilitarle un examen oral de vez en cuando para que descanse de la escritura, etc.
* Darle ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta, por pequeño que sea. Premiar las conductas positivas es imprescindible, haber atendido, levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse son conductas a reforzar en el niño hiperactivo, dicho refuerzo puede ser con privilegios de clase (borrar la pizarra, repartir el material, hacer recados, lo que además le permite moverse que es lo que necesita), o bien dedicarle una atención especial, reconocimiento o halago público: comentarios positivos en alto, o en privado a otro profesor para que lo oiga el niño, notas para casa destacando aspectos positivos, una felicitación de la clase, un trabajo en la pizarra, etc.
* Evitar humillarle o contestarle en los mismos términos. Evitar insistir siempre sobre todo lo que hace mal.
* Tener entrevistas frecuentes con los padres para seguir su evolución.

Pautas terapéuticas para un niño con TDAH


* El terapeuta deberá orientar a los padres acerca del trastorno que padece su hijo.
* Darles pautas de conducta y actuación con su hijo.
* Reeducar las dificultades de aprendizaje asociadas (dislexias, falta de memoria, discalculalias, disgrafías, etc).
* Entrenarle en la resolución de problemas.
* Entrenarle en habilidades sociales puesto que suele presentar problemas con los demás.
* Entrenarle en técnicas de relajación.

El tratamiento cognitivo se basa en el planteamiento de la realización de tareas, donde el niño aprende a planificar sus actos y mejora su lenguaje interno. A partir de los 7 años, el lenguaje interno asume un papel de autorregulación, que estos niños no tienen tan desarrollado. Para la realización de cualquier tarea se le enseña a valorar primero todas las posibilidades de la misma, a concentrarse y a comprobar los resultados parciales y globales una vez finalizada.

Pronóstico


El TDAH es una afección crónica y prolongada que, de no tratarse apropiadamente, puede llevar a:

* Drogadicción y alcoholismo
* Bajo rendimiento escolar
* Problemas para conservar un trabajo
* Problemas legales

Aproximadamente la mitad de los niños con TDAH continuarán teniendo síntomas problemáticos de falta de atención o impulsividad como adultos. Sin embargo, los adultos con frecuencia son más capaces de controlar su comportamiento y de disimular sus dificultades.


El deporte : una vía para el control de la hiperactividad



El ejercicio físico puede ser la vía tan esperada y deseada por muchos padres de niños hiperactivos para que ellos logren ayudar a sus hijos a que centren la atención en alguna actividad, y descarguen toda su energía. Al descargar toda su adrenalina en un deporte como el ciclismo, la natación, la esgrima, o el tenis, el niño conseguirá controlar su distracción y mejorar su concentración, porque se centrará en un objetivo y se volverán más disciplinados.


 

Yoga para niños con TDAH


Es una buena forma de canalizar la energía. El primer paso es encontrar una clase que se adapte a las necesidades del niño.

Además de la parte física del yoga, existe la parte espiritual, de forma que no sólo se ayudará al niño a cansarse físicamente, sino también a concentrarse. Se debe elegir clases cortas de yoga que le permitan realizar todos los ejercicios, en vez de las clases convencionales que duran aproximadamente una hora.

El yoga ayudará a los niños con hiperactividad a ser más conscientes de su propio cuerpo, ya que suelen tener consciencia de todo lo que les rodea, pero no de su propio ser. De esta forma, se les enseña a sentir su propio cuerpo y no distraerse con lo que tienen alrededor.

La combinación de posturas físicas, ejercicios de respiración y técnicas de meditación parece ser el trío ganador contra la hiperactividad. Además de unificar el cuerpo y la mente del niño, lo ayuda a auto controlarse – es decir, también aprenden disciplina – ya que realizar algo metódico los ayudará a organizar primero su mente.

El niño hiperactivo pasará de la distracción a la concentración, estimulará su cerebelo para encontrar un balance de su cuerpo y de sus emociones. Los niños con hiperactividad suelen tener el lado derecho de su cerebro como dominante, por lo que el yoga es una forma de aprendizaje que estimula esta zona. El yoga ayudará a los niños a expresarse, reflexionar y motivarse en la armonía cuerpo-mente. Sin duda, se sentirán mejor y con más autoestima, ya que verán que no son tan diferentes a los demás niños.

Musicoterapia



Esta terapia pretende emplear la música y su aprendizaje con objetivos terapéuticos. En contra de lo que se pudiera pensar, se trata de una actividad llena de ventajas para un niño hiperactivo. Aprender a tocar un instrumento en un ambiente estructurado potenciará habilidades que se resienten por el diagnóstico como la concentración, el control de sus movimientos corporales y su autoestima. Además, al estar en contacto con otros niños, los pequeños hiperactivos tienen la oportunidad de relacionarse, otra área que puede estar gravemente alterada como consecuencia de sus síntomas.


Alimentación


Se debe evitar los alimentos procesados que contengan aditivos, colorantes artificiales y edulcorantes. Lo mejor es elegir alimentos naturales sin azúcar, que contengan calcio y magnesio, así  como vegetales, nueces y semillas.

Los colorantes artificiales tienen un efecto investigado y reconocido sobre la conducta de los niños y son especialmente perjudiciales para niños propensos a la hiperactividad.

Por tanto los productos de panadería industrial, pasteles, galletas compradas de colores, cereales de colores, bebidas gaseosas y jugos con colorante son muy perjudiciales.

Alimentos con propiedades naturales que ayudan a relajar la conducta


* Duraznos. El durazno contiene un sedante natural que alivia el estrés y la ansiedad.
* Frutos rojos. Los frutos rojos contienen antioxidantes y vitamina C y evitan el aumento de cortisol, la hormona del estrés. Cuando los niños están excitados y ansiosos, un bol con frutos rojos puede ayudar.
* Naranjas. El proceso de pelar y cortar la naranja focalizará la atención del niño, y además se beneficiará del aporte de vitamina c y potasio.
* Chocolate amargo. Es  mucho mejor que cualquier chocolate azucarado o dulce, ya que ayuda a mantener equilibrados los niveles de cortisol en el organismo y disminuir los niveles de adrenalina y noradrenalina, lo que evita la ansiedad y los nervios.
* Los ácidos grasos esenciales Omega 3 ejercen una función clave en el desarrollo y mantenimiento de la estructura del sistema nervioso central y la retina. Mejoran las capacidades cognitivas básicas como la memoria, la resolución de problemas o el lenguaje. Los niños con hiperactividad tienen niveles más bajos de ácidos grasos esenciales (Araquidónico, EPA y DHA).

Las vitaminas C, E y el complejo B son agentes que actúan de manera favorable en los chicos. Los beneficios de estas vitaminas estimulan las funciones cerebrales, el metabolismo de la glucosa y contribuyen al equilibrio nervioso de los más pequeños.


Prevención

Aunque no existe una forma comprobada de prevenir el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, su identificación y tratamiento oportunos pueden prevenir muchos de los problemas asociados con dicho trastorno.

En general estos niños sólo necesitan que sus padres sean conscientes de sus dificultades, de sus limitaciones. El déficit de atención con hiperactividad es una entidad con su sintomatología propia y, sobre la que aún, se están publicando continuos estudios.

Aún queda mucho por descubrir acerca de sus bases biológicas, la influencia del entorno y las posibilidades terapéuticas, pero lo fundamental es que se reconozca el trastorno como tal.

Las familias que suelen estar desorientadas al principio, deben observar sin alarmismos innecesarios el comportamiento de su hijo y realizar un diagnóstico precoz que facilitará el tratamiento posterior.










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