octubre 29, 2015

La Malnutrición Afecta el Desarrollo Neurológico e Intelectual de los Niños


Sin una alimentación adecuada el cerebro no crece

Desnutrición

Puede definirse como un desbalance entre los aportes y requerimientos de uno o varios nutrientes, al que el organismo responde con un proceso de adaptación, en la medida que ésta situación se prolongue en el tiempo. Un déficit de nutrientes de corta duración sólo compromete las reservas del organismo, sin alteraciones funcionales importantes; en cambio una desnutrición de larga duración puede llegar a comprometer funciones vitales.

La desnutrición se asocia en el niño a una detención o estancamiento de la curva ponderal inicialmente, y luego del crecimiento en talla, siendo la repercusión en esta última recuperable sin gran dificultad, si se logra una recuperación nutricional oportuna. No es así cuando ha existido un trastorno nutricional de larga data, en que la recuperación de la talla será lenta y en ocasiones, sólo parcial.

La desnutrición es uno de los principales problemas de salud en los países en desarrollo. Contribuye a las muertes infantiles y al atraso en el crecimiento físico y desarrollo intelectual de los niños. La desnutrición crónica es el resultado de desequilibrios nutricionales sostenidos en el tiempo y se refleja en la relación entre la talla del niño y su edad.

Malnutrición

El término malnutrición se refiere a las carencias, excesos o desequilibrios en la ingesta de energía, proteínas u otros nutrientes. Aunque muchas veces se tiende a relacionar malnutrición con desnutrición, su significado incluye tanto la desnutrición como la sobrealimentación.

Las comidas rápidas o basura suponen un aporte elevado de calorías y con ellas aparentemente el niño alcanza un buen peso e incluso un peso excesivo, pero la distribución de los nutrientes no es la adecuada, ya que no está equilibrada. Es lógico, ya que en este tipo de comidas no existen alimentos frescos como frutas, verduras, pescado, etc., por lo tanto son deficitarios en minerales, vitaminas y omega 3. Hay un exceso de grasas, proteínas y sal y un déficit de fibra, pudiendo ser causa de malnutrición un tipo obesidad, cada vez más frecuente entre los niños.

Es evidente que los niños de familias de condición socioeconómica baja tienen pocas probabilidades de éxito en la escuela, considerando que sufren desnutrición y se encuentran en un medio social poco estimulante, ya que la formación del pensamiento, el desarrollo emocional y la capacidad de aprendizaje están estrechamente vinculados con el proceso de nutrición humana.

El cerebro necesita una adecuada oferta de nutrientes y de estimulación intelectual para desarrollarse y funcionar óptimamente; la pobreza priva al niño de ambas condiciones, lo cual es parti­cularmente deletéreo cuando ocurre muy tem­prano en la vida del ser humano.

Tratar la desnutrición implica romper con el cír­culo de la pobreza y es una de las consecuen­cias en la cadena de eventos que comienza con la escasez que rodea al niño; la desnutri­ción nace de la pobreza y generalmente ocurre en asociación con numerosos otros factores desventajosos para un desarrollo óptimo. Es necesario lograr una distribución más equita­tiva de los recursos y asegurar un acceso por igual a la salud, educación y cultura.


La malnutrición afecta el desarrollo cerebral

Si el niño está bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en sus funciones cognitivas, emocionales y psicosociales, sobre todo en la atención, memoria, capacidad para aprender y en el rendimiento escolar.

La fase de máximo crecimiento cerebral comienza hacia la mitad de la gestación y termina entre los 2-3 años de edad.

Durante la fase de máximo crecimiento el número total de neuronas que tendrá el adulto, el árbol dendrítico y sus conexiones sinápticas crecen y se desarrollan. En este período la malnutrición infantil moderada reduce hasta en un 40% el número de sinapsis por neurona y este déficit persiste en el lactante pese a las correcciones realizadas en la deficiencia alimentaria.

La malnutrición no destruye el tejido nervioso sino que produce un intenso y extenso déficit cuantitativo de la población neuronal, del número de sinapsis por neurona y de la relación cuantitativa entre diferentes estructuras.

La malnutrición tiene un efecto deletéreo sobre la inteligencia y produce alteraciones en el comportamiento social.

La madurez química del cerebro infantil se alcanza por biosíntesis local o por el aporte de la dieta de la madre y del lactante. La malnutrición intrauterina  deficiente alimentación materna durante el embarazo  y una malnutrición postnatal afectan el desarrollo cerebral; estos niños deben soportar todo tipo de discapacidades y minus valías en el futuro. La combinación de una nutrición inadecuada y un medio ambiente social y hogareño poco estimulante traen como resultado un deterioro en las destrezas, aptitudes y habilidades, dificultades en la dicción y la lectura y un progreso deficiente o nulo en la escolaridad.

La interacción entre la calidad y cantidad de los elementos nutritivos, las enfermedades que afectan la ingestión de alimentos, la presencia de infecciones y factores socioeconómicos negativos tanto antes como después del nacimiento, ejercen una profunda influencia que inducen el deterioro del cerebro infantil en los niños pequeños y ponen en serio riesgo su futuro como seres humanos.

El cerebro es el órgano que más rápido crece. Al nacer, pesa 350 gramos y a los 14 meses, 900 (el 80 por ciento del cerebro adulto). Sin una alimentación adecuada el cerebro no crece.

Los déficit de determinados nutrientes específicos podrían ser cruciales en el desarrollo futuro, como por ejemplo la deficiencia de hierro estaría asociada con cambios en el comportamiento y retrasos en el desarrollo psicomotor, mientras que la insuficiencia de yodo estaría asociada con la reducción de la cognición y rendimiento escolar.

La desnutrición afecta de manera distinta, y con distintos grados de severidad, a las diferentes áreas del cerebro, en donde existe una interacción recíproca entre desarrollo cognitivo y emocional; y en cuyo caso, los cambios en alguno de ellos, contribuye a cambios en el otro.


Las vitaminas y minerales mejoran el aprendizaje y la memoria en los niños de edad escolar

Según un estudio realizado por el grupo de estudio NEMO (Nutrition Enhancement for Mental Optimization) publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, los investigadores evaluaron los efectos de agregar una vitamina específica y una mezcla de minerales a la bebida diaria.

Los científicos estudiaron 396 niños bien alimentados en Australia y 384 niños mal alimentados en Indonesia. En cada país, los niños fueron ubicados al azar en uno de los cuatro grupos, recibiendo una bebida con una mezcla de micro nutrientes (hierro, cinc, ácido fólico y vitaminas A, B-6, B-12 y C) o con aceite de pescado (DHA y EPA), o con ambos agregados, o con nada agregado (placebo).

Después de 12 meses, los niños en Australia que recibieron la mezcla de nutrientes demostraron mayores niveles en sangre de estos micro-nutrientes, lo que significa que sus cuerpos estaban absorbiéndolos. Además, rindieron significativamente mejor en los test que medían su capacidad de aprendizaje y memoria en comparación con los niños de los otros grupos. Se observó una tendencia similar en Indonesia, pero solamente en las niñas. El agregado de aceite de pescado a la bebida fortificada no demostró decisivamente efectos adicionales en la cognición.

Este estudio confirma que la nutrición puede influir positivamente en el desarrollo cognitivo en los escolares, aún en niños que están bien alimentados. Los investigadores sugieren que este descubrimiento podría ser relevante en todo el mundo occidental.


La alimentación influye en el desarrollo físico y cognitivo

Un estudio, realizado por investigadores del IFPRI (Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias) publicado en la revista The Lancet en 2008, mostró, en las poblaciones que viven en la pobreza, que asegurando una nutrición adecuada para los niños de 0-3 años, aumentan sus posibilidades de tener buenos ingresos en la edad adulta.


Los investigadores establecieron entre 1969 y 1977 un programa de distribución de alimentos en 4 pueblos pobres de Guatemala. Los niños pequeños de dos de estos pueblos recibieron una bebida diaria rica en proteínas y nutrientes; los niños de los otros dos pueblos recibieron la misma bebida pero menos nutritiva.

Los investigadores hallaron veinte años más tarde estos niños convertidos en adultos, es decir 1.500 personas y estudiaron su situación económica. Resultado: los hombres que habían recibido antes de la edad de 3 años un suplemento alimenticio nutritivo tenían ingresos superiores a 46% de aquellos que habían recibido sólo un complemento de "placebo". Sin embargo, no se observó ninguna diferencia de ingresos en las mujeres.


Malnutrición durante el embarazo

La desnutrición infantil es mucho más que niños con cuerpos extremadamente delgados; ésta tiene otras connotaciones y consecuencias, que se pueden manifestar en el desarrollo del cerebro, desde que el bebé está en el útero y a partir de su nacimiento.

Desde el periodo de la gestación, las mujeres deben preocuparse por brindarles a sus hijos una buena nutrición, pues así aseguran el adecuado desarrollo del pequeño.

Cuando la nutrición de la madre es inadecuada, al inicio del embarazo, las células del cerebro del bebé no se multiplican, entonces los niños nacen con una cabeza más pequeña de lo normal  microcefalia . Si en etapas posteriores de la gestación hay desnutrición, las neuronas que ya se han multiplicado y tienen que viajar para conformar el cerebro del bebé, no llegan al sitio adecuado; esto se conoce como trastornos de la migración y hace que el cerebro no se conforme como debe.

Esto tiene graves implicaciones, teniendo en cuenta que, al nacer, la cuarta parte del peso de un niño, con un desarrollo normal, está representada por el cerebro.

Para que estas células funcionen, deben estar adecuadamente alineadas, como en formas de columnas; también, deben tener unas raíces llamadas sinapsis, que permiten que haya comunicación entre ellas. Con la desnutrición, disminuye ese fenómeno y se afectan el movimiento, el aprendizaje y la memoria.

Es vital alimentarse sanamente. La Organización Mundial de la Salud recomienda alimentar al bebé con leche materna de manera exclusiva hasta los 6 meses. Desde esta etapa y hasta los 2 años del niño se debe complementar con otros alimentos. De esto dependerá la óptima condición física y neurológica del adulto. Es indispensable la ingesta adecuada de todos los grupos de alimentos. Los progresos en la educación y el mejoramiento de la salud del niño están directamente relacionados con el grado de nutrición. Un hábito de vida, que combina una alimentación adecuada y actividad física regular en el niño reduce el riesgo de complicaciones en la salud.


Cómo influye la alimentación en el rendimiento escolar

Los beneficios de una buena alimentación se traducen en un gran desarrollo y rendimiento del cerebro, el cual tendría muchas dificultades para realizar sus funciones si desde un principio no recibe los nutrientes necesarios que aporta una dieta equilibrada. Los estudios recientes sobre nutrición y cognición, demuestran que la capacidad de aprendizaje, lenguaje, atención, memoria, funciones ejecutivas, rendimiento cognitivo y hasta los estados de ánimo están ligados al consumo de ciertas sustancias contenidas en alimentos específicos.

La importancia de la buena alimentación de un infante radica en que los primeros tres años de vida se desarrolla el 80% del cerebro y hasta los cinco años el otro 10%. Es decir, a los 5 años se desarrolla el 90% de toda la capacidad cerebral, a través de las conexiones neuronales. Sufrir una desnutrición crónica en los primeros 1.000 días de vida es sumamente crítico para el futuro cognitivo del niño.

Un aspecto relevante en la nutrición de los niños es que tengan siempre un nivel de glucosa estable durante el día y sobre todo en las etapas escolares donde el esfuerzo del cerebro es más importante, dado que niveles de glucosa bajos afectan directamente al aprendizaje y al rendimiento cognitivo. La importancia de vigilar la glucosa viene determinada porque el cerebro no tiene capacidad de reserva de hidratos de carbono, de modo que dicha sustancia debe ser suministrada vía sanguínea constantemente para obtener un buen rendimiento cerebral.

La carencia de agua, después de la carencia de oxígeno, es entre todas las  carencias la más grave y con consecuencias de más largo alcance. Se ha establecido que una pérdida de agua de sólo el 10% del agua contenida en el cuerpo causa graves trastornos  falta de atención, confusión de ideas, pérdida de memoria, pensamientos oscuros, fatiga, debilidad muscular, etc. , y mientras que una pérdida del 20% de agua puede causar la muerte. Las necesidades de agua de un niño son un mínimo de 1,5 litros al día. Sin embargo tan pronto como el niño se dedique a actividades físicas y transpire, estas pérdidas alcanzan fácilmente 2 litros y a veces 2,5 litros.


Lucha contra la malnutrición

La UNICEF se esfuerza por prevenir los peores efectos de la desnutrición acordando a los países financiación y ayuda para distribuir micro-nutrientes esenciales destinados a fortalecer el sistema inmunológico, tales como hierro y vitamina A, durante las campañas de vacunación o a través de alimentos fortificados.


La UNICEF, los gobiernos, los productores de sal y organizaciones del sector privado también están intentando eliminar la deficiencia de yodo, que es la principal causa de retraso mental y de daño cerebral evitable, en el marco de la campaña de información sobre la yoduración universal de la sal (USI).

En las comunidades, la Unicef también explica cómo ofrecer buena nutrición a los niños a las personas que los  tienen a su cargo, a través de la lactancia materna, por ejemplo.

En situaciones de emergencia, la Unicef evalúa las necesidades nutricionales y sanitarias de las poblaciones afectadas, alienta la lactancia materna mediante la creación de áreas protegidas para las mujeres embarazadas y las lactantes, proporciona micro-nutrientes esenciales, apoya a centros de alimentación terapéutica para niños desnutridos y proporciona alimentos para los huérfanos.

La leche rica en energía, hecha especialmente para los niños severamente desnutridos, suele hacerse mezclando la leche de vaca (leche en polvo), aceite y azúcar. No obstante en las regiones tropicales las cabras producen leche de calidad y a menudo más barata. Los estudios han demostrado que es tan eficaz como la leche de vaca para la lucha contra la malnutrición.

La espirulina – Una solución contra la malnutrición

La espirulina es una alga microscópica de color verde y azulada. Contiene una sorprendente variedad de elementos nutritivos: vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6), proteínas, ácidos nucleicos (ADN y ARN), clorofila, y una amplia gama de fitoquímicos.

La spirulina es un superalimento que ofrece proteínas más digeribles que las de la carne de vacuno y posee los 8 aminoácidos esenciales (proteína vegetal).También es rica en hierro, magnesio y oligoelementos, y es más fácil de absorber que los suplementos de hierro. Cada 10 gramos de espirulina pueden suministrar hasta el 70% de los requerimientos diarios mínimos para el hierro.

Al comparar la biodisponibilidad del hierro de la espirulina con el de la carne, la levadura, la harina de trigo y los preparados de sulfato ferroso, agregando ácido ascórbico como referencia, se ha encontrado una formación del compuesto ferritina 27% más alta proveniente de las dietas con espirulina, se demuestra que es una fuente adecuada de hierro.

Se han llevado a cabo diversos estudios acerca de las propiedades de la espirulina para combatir la desnutrición y la malnutrición infantil. Estudios científicos han demostrado que consumir un gramo de espirulina al día equivale a comer un kilo de frutas y verduras de todas las variedades, es tal el aporte nutricional de este alimento que distintas organizaciones mundiales están trabajando en fomentar la producción de esta alga milenaria para combatir la desnutrición a nivel mundial.


Es uno de los alimentos más compactos ya que bastan raciones de 2 a 5 gramos por día para proporcionar, al ser humano, sus beneficios nutricionales y sus efectos terapéuticos. Es un alimento ligero. Presenta un alto coeficiente de asimilación y digestión el cual supera el 95%.

La espirulina favorece la rehabilitación nutrimental de forma más efectiva que la simple adición de proteínas y energía en la dieta de los niños.

Sobre el terreno, en África, Asia y América del sur, muchas experiencias han mostrado la efectividad impresionante del consumo diario de 10g. de espirulina durante tres meses, en los casos de desnutrición aguda. Los gobiernos se concentran cada vez más en esta alga para combatir la desnutrición en el mundo.

La Organización Mundial de la Salud y la ONU la declararon el mejor alimento para luchar contra la desnutrición en países subdesarrollados, donde es complicado alimentarse con proteínas.

Un niño mejor desarrollado, activo y saludable, con actitudes positivas y comportamiento complejo, modifica su medio, sufre menos enfermedades, pide más comida y provoca que su familia le de mas cuidados y enseñanzas, incrementando constantemente la cantidad de estímulos.

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