diciembre 13, 2016

El Cociente Intelectual Puede Variar a lo Largo de la Vida





El cerebro es un órgano flexible. Desde que nacemos, el uso y conocimientos que adquirimos, los retos que superamos, etc. lo van moldeando. Es el fenómeno conocido como neuroplasticidad.

La neurogénesis  formación de nuevas neuronas  está influida positivamente por neurotransmisores, factores de crecimiento, factores neurotróficos, hormonas, un medio culturalmente rico y estimulante, la actividad física, la interacción social y el aprendizaje. El estrés psicológico, enfermedades psiquiátricas (por ejemplo, la depresión), el aislamiento social o la falta de sueño afectan negativamente a la formación de neuronas nuevas. Efecto similar causan las drogas de abuso.


Cociente intelectual

El cociente intelectual, también denominado coeficiente intelectual o CI, consiste en una puntuación, que se obtiene al efectuar a una persona unas serie de test especialmente diseñados para medir su inteligencia, y en los que se adjudica 100 como valor central de una inteligencia media. Quienes puntúen por encima de 100 se hallan por encima de la media, y los que puntúen menos, no llegan a la media de inteligencia.

Generalmente se cree que el coeficiente intelectual es un atributo genético con el que nacemos y que se mantiene de por vida, como el color de los ojos o la estatura. En realidad se parece más a otros atributos de nuestro cuerpo y mente, como el peso corporal, el estado de ánimo, los niveles de energía o la tensión sanguínea, todos los cuales pueden fluctuar a lo largo de nuestra vida.


¿ Cómo se mide el Coeficiente Intelectual ?

El psicólogo estadounidense David Weschler creó en 1939 la Escala Wechsler de Inteligencia para Adultos (WAIS) y hasta la fecha es una de las más utilizadas para medir el coeficiente intelectual.

Una persona “superdotada” o “genio” sería aquella cuyo CI es de 130 o más. Las personas con estas características suelen tener gran facilidad para resolver problemas lógicos. Una persona de CI mayor a 115 está por encima de la media, y por debajo de la media encontramos a quienes tienen un CI de entre 70 y 80 puntos, y suelen tener dificultades para pensar de manera abstracta. Las personas con un coeficiente menor a 70 en general tienen dificultades cognitivas, de memoria y lenguaje.

¿ Por qué un individuo es superdotado ? El cociente intelectual está directamente relacionado con el cociente intelectual de los progenitores, es decir, es genético o hereditario. Sin embargo, una parte de nuestra capacidad intelectual depende de nuestra historia de vida, del uso que hagamos de nuestro cerebro.

Hace tiempo, se pensaba que las diferencias entre el nivel intelectual de las personas dependía exclusivamente de ese factor genético. Se creía que el cociente intelectual “venía de fábrica”. Sin embargo, los estudios demuestran que la combinación de una estimulación precoz y adecuada con el medio ambiente son esenciales en el desarrollo del cerebro. Un entrenamiento adecuado del cerebro, específico para cada función cognitiva, afina y potencia nuestras capacidades.

La Universidad de Rochester publicó un estudio para medir el coeficiente intelectual a través de la vista. La prueba es muy sencilla: supone seguir con los ojos el movimiento de una barra en la pantalla de la computadora, hacia la derecha e izquierda. Las barras tienen tres tamaños distintos. Aquellos que siguen con mayor precisión los movimientos de la barra de menor tamaño, que es la que se limita al círculo central del campo visual, son los que tienen CI más alto.

El coeficiente intelectual suele asociarse con el nivel de inteligencia de una persona. Sin embargo, expertos han comenzado a cuestionar la veracidad de esta afirmación ya que en estos últimos años se han descubierto que existen distintos tipos de inteligencia.


Inteligencia cognitiva

Para el término inteligencia existen muchas definiciones. La que estableció la American Psychological Association asegura que consiste en la habilidad a través de la cual los individuos son capaces de comprender cosas complejas y de enfrentar y resolver ciertas complicaciones a través del razonamiento; de acuerdo a la capacidad de cada persona se dice que es más o menos inteligente que otra.

Según esta definición las capacidades intelectuales de cada individuo varían al tiempo que lo hacen los problemas a los que debe enfrentarse.

El Mainstream Science on Intelligence propuso una segunda definición, corroborada por más de 50 investigadores. En ella se postula que la inteligencia incluye las habilidades de razonar, resolver problemas, pensar de forma abstracta, planear.

La inteligencia no se trata de la facultad para aprender de los libros, únicamente, sino también de la destreza para resolver conflictos y saber qué es lo que hay que hacer a cada momento.

Existen ocho tipos de inteligencia de acuerdo al psicólogo de la Universidad de Harvard, Howard Gardner

* Lingüística-verbal (expresividad)
* Lógico-matemática (resolver problemas lógicos)
* Musical (dotes musicales)
* Espacial (creatividad)
* Inter-personal (habilidades sociales)
* Intra personal (auto conocimiento e introspección)
* Corporal (control sobre el cuerpo, movimientos)
* Naturalista (análisis del entorno).


Puntaje estandarizado

Los test de inteligencia estandarizados utilizados por los psicólogos clínicos con fines de diagnóstico, tales como la escala Weschler, están diseñados de tal forma que no son fáciles de preparar ya que los contenidos se mantienen sorprendentemente en secreto y se cambian con regularidad, por lo que la puntuación dada por un individuo es siempre relativa.

Incluso mientras obtenemos una mejor educación y somos más hábiles en las pruebas de coeficiente intelectual  un fenómeno conocido como el “efecto Flynn”  nuestra puntuación no varía en absoluto y esto es porque el sistema de puntuación del CI tiene en cuenta la cantidad de mejora esperada en el tiempo y luego se descarta. Es decir los test que se realizan cuándo uno tiene más edad, están adaptados a esa edad y por lo tanto no entienden el aprendizaje. Este tipo de cuenta se llama un puntaje estandarizado ya que esconde su puntuación verdadera y simplemente representa su posición en relación a sus compañeros que también supuestamente se han convertido en más inteligentes o al menos a la misma velocidad.


Efecto Flynn

En el siglo XX se ha documentado en países occidentales y orientales, más y menos desarrollados económicamente, el llamado ‘efecto Flynn’ (en honor al científico James Flynn, que lo descubrió) consistente en un incremento generacional de la inteligencia, tal y como la miden los psicólogos. La ‘ganancia’, que ha sido calculada en tres puntos en el cociente intelectual por década, ha sido observada en bebés, niños de preescolar, niños en edad escolar y personas adultas. el incremento generacional de inteligencia se produce entre los más y los menos inteligentes.

En realidad esto quiere decir que todos somos cada vez más inteligentes a través de nuestras vidas y las pruebas de coeficiente intelectual y el sistema de puntuación del mismo se ajustan constantemente para asegurarse de que el CI promedio se mantenga en 100, a pesar de un aumento bien señalado en la capacidad intelectual en todo el mundo. Los psicólogos son conscientes de que las puntuaciones de inteligencia están sujetas a la influencia cultural y las oportunidades sociales.


Inteligencia emocional

La inteligencia emocional incluye habilidades como percepción de los sentimientos  propios y de las emociones del entorno , utilización de las emociones  dominar los sentimientos con el fin de facilitar una actividad cognitiva entendimiento de las emociones  comprender el lenguaje de los sentimientos y reconocer cómo evolucionan en el tiempo  y control de las emociones  habilidad para manejar los sentimientos propios en función de las necesidades, para alcanzar las metas que se ha propuesto .


Pruebas de inteligencia

Para poder establecer las facultades intelectuales de una persona se deben realizar varios tipos de pruebas. En estas pruebas se incluyen problemas con palabras o números, formas y diseños, a fin de poder definir la capacidad individual del CI del individuo.

El concepto de prueba de inteligencia fue ideado por psicólogos franceses en el año 1900 para ayudar a describir las diferencias en lo bien y rápido que los niños aprenden en la escuela. Actualmente se utiliza con frecuencia para explicar la diferencia que todos tenemos en un nivel fijo e inherente sobre la inteligencia y lo rápido que podemos aprender.

Cuándo hablamos de inteligencia, nos referimos a nuestra capacidad de aprender rápidamente y adaptarnos a las nuevas situaciones. Estos test supuestamente miden nuestro vocabulario, nuestra capacidad para resolver problemas, razonar lógicamente, y así sucesivamente.

Estudios previos han aportado evidencias de que la estructura del cerebro también puede cambiar y adaptarse durante la vida adulta. Muchos investigadores creen que nuestro coeficiente intelectual también puede modificarse acorde a este proceso.


Estudios sobre el cociente intelectual

El coeficiente intelectual fluctúa en la adolescencia

Según un estudio realizado por investigadores del University College de Londres, publicado en la revista Nature en 2011, El cociente intelectual, el estándar que mide la inteligencia de una persona, puede aumentar o disminuir durante la adolescencia.

En una serie de experimentos realizados en 2004 con adolescentes con edades comprendidas entre 12 y 16 años, los investigadores analizaron con ayuda de resonancia magnética las estructuras cerebrales de los sujetos además de someterlos a test de inteligencia. Cuando repitieron las pruebas cuatro años más tarde, detectaron que el coeficiente intelectual había aumentado en unos casos y disminuido en otros en hasta 20 puntos, y que los cambios coincidían con variaciones en la estructura cerebral.

En el estudio los investigadores documentaron que los cambios de CI están vinculados a modificaciones estructurales del cerebro. En 39 por ciento de los sujetos cuyo CI verbal cambió de manera significativa, los escaneos cerebrales antes y después del estudio mostraron una modificación correspondiente en la densidad y el volumen de la sustancia gris  número de neuronas  en una región de la corteza motora izquierda que se activa al nombrar, leer y hablar. En contraste, en 21 por ciento que tuvo un incremento o una caída del CI verbal  solución de problemas no relacionados con el lenguaje, como el razonamiento espacial , la densidad de sustancia gris en el cerebelo anterior asociada con el movimiento de la mano reflejó un incremento o una reducción equivalente.

Según los científicos el cociente intelectual, medido con una serie de pruebas de memoria operativa, habilidades espaciales, y reconocimiento de patrones (entre otras), recoge una amplia gama de habilidades cognitivas, desde espaciales hasta verbales, analíticas y más. Y 20 puntos es una gran diferencia. Si alguna persona pasaba de un cociente intelectual de 110 a uno de 130, dejaba de ser un individuo ‘promedio’ para convertirse en ‘dotado’. Y por el contrario, si caía de 104 a 84, pasaba de la ‘media alta’ a ‘inferior a la media’.

Frente a los recientes descubrimientos sobre la capacidad del cerebro para cambiar – propiedad denominada neuroplasticidad   y crear nuevas neuronas aún a los 60 y 70 años, el estudio confirma que la estructura cerebral puede cambiar en la vida adulta, y el cociente intelectual también, porque nuestro cerebro se adapta continuamente.


El entrenamiento de la memoria a corto plazo aumenta la inteligencia pura

Un grupo de científicos de la Universidad de Michigan en uno de los hallazgos de la investigación sobre inteligencia, en 2008, demostró que la memoria a corto plazo puede ser el fundamento más importante para la inteligencia pura.

En su estudio, entrenaron voluntarios adultos en una difícil tarea de memoria a corto plazo: escuchar una secuencia de letras mientras miraban, simultáneamente, una serie de pantallas de computadoras que presentaban un cuadrado azul en diferentes ubicaciones. Se pidió a los voluntarios que identificaran si la letra pronunciada o la ubicación del cuadro correspondían a la de las pantallas presentadas con anterioridad.

Cuanto más practicaban y agudizaban su memoria a corto plazo, mucho mayor era la mejoría de la forma más pura de potencia cerebral, la inteligencia “líquida” es decir, la capacidad de los voluntarios para razonar y resolver problemas independientemente del conocimiento previo.

El segmento de razonamiento de la prueba utilizó algo que se conoce como matriz progresiva: visualizar tres configuraciones geométricas y elegir, entre numerosas opciones, aquella que mejor se adecuara al patrón.

El entrenamiento de la memoria aumenta la inteligencia pura y por tanto, es la mejor manera de elevar el CI.

Matriz progresiva
Se descubrió también que los cambios en el CI relacionado con el lenguaje, se encuentran asociados con las variaciones en una determinada región del cerebro, más precisamente en la corteza motora izquierda. Por su parte, en lo referente a las pruebas no verbales, se sabe que puede deberse a un aumento de la materia gris que reside en el cerebelo anterior  la que controla la parte sensitiva y motora del organismo .

Se sabe también que existen diferencias en el CI entre hombres y mujeres, esto no significa claramente que uno sea más inteligente que otro, sino que poseen habilidades cognitivas diversas; lo mismo ocurre en personas pertenecientes a unas y otras culturas, porque más allá del aprendizaje social hay una determinada predisposición a desarrollar de una forma específica el CI.


La exposición prenatal a determinados químicos se vincula a un menor coeficiente intelectual del niño

Investigadores de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia, en un estudio publicado en Plos One en diciembre 2014, revelan que los niños expuestos durante el embarazo a niveles elevados de dos sustancias químicas comunes que se encuentran en el hogar, ftalato de di-n-butilo (DNBP) y ftalato de di-isobutilo (DiBP), tenían un coeficiente intelectual, en promedio, más de seis puntos por debajo de los menores expuestos a niveles más reducidos.

Estas sustancias químicas están presentes en una amplia variedad de artículos de consumo, como toallitas para la secadora, pintalabios, laca para el cabello y esmalte de uñas, incluso algunos jabones.

Según el estudio, los hijos de madres expuestas durante el embarazo a concentraciones de DNBP y DiBP un 25% más altas tenían un coeficiente intelectual entre 6 y 7' puntos inferior que los de mujeres menos expuestas.

Estos resultados se obtuvieron después de controlar factores como el índice de inteligencia materna, la educación materna y la calidad del ambiente en el hogar, que también influyen en las puntuaciones del coeficiente del menor. El razonamiento perceptivo, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento también se vieron afectados por la exposición materna a esos ftalatos.


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Factores que reducen la inteligencia

Dieta

Las comidas con alto contenido graso afectan la actividad cerebral, ya que estropean la función de la dopamina, el neurotransmisor encargado de producir la motivación.

Además los estudios demuestran que las dietas ricas en grasa también afectan la capacidad de reacción, así como la memoria y provocan depresión.


Las multitareas

Aunque se tiene la idea de que el cerebro es capaz de hacer varias cosas al mismo, lo cierto es que este órgano solo puede realizar una cosa a la vez, pero hace el cambio de tarea con tal rapidez que da la sensación a las personas de hacer muchas cosas al mismo tiempo.

Al hacer estos cambios tan rápido se gasta más glucosa, la fuente de energía del cerebro, además que se reduce el CI, ya que al realizar varias tareas, se impide la generación de pensamientos profundos, además que los pensamientos se vuelven menos recientes y más superficiales, así es como no nos mantenemos enfocados en ninguna de las tareas realizadas.


La tecnología

Es cierto que las nuevas tecnologías nos ahorran mucho tiempo y esfuerzo, pero también afectan a la memoria, ya que poco a poco se van delegando más almacenamiento de información a dispositivos electrónicos como smartphone o computadoras.

Lo que produce que retengamos menos información y por menos tiempo, ya que ahora cuando se desea consultar información, basta con entrar a un buscador y poner una referencia que nos lleve a lo buscado, en lugar de recordar nombres, fechas y demás datos para buscarlos directamente.

La televisión



La televisión puede afectar la inteligencia, lo cual fue comprobado por el psicólogo Markus Appel, quien realizó un estudio en el que mostró a 81 participantes un supuesto reality show sobre un atleta, tras mostrar este programa aplicó un examen de conocimientos.

Aquellos que vieron la televisión antes de contestar el examen, tuvieron más errores que aquellos que no vieron el programa, esto se debe a que al recibir información reciente, esta se queda presente de forma consciente, por lo que el cerebro queda predispuesto con esta información.




Cambios en los horarios de sueño

Modificar los horarios para dormir o tratar de adecuar el tiempo de sueño a los horarios de otro país y la interrupción regular del sueño afectan el ritmo circadiano, el que nos indica cuando es hora de dormir porque es de noche o de día, lo cual afecta a la memoria y al nacimiento de nuevas neuronas.



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Aunque podría pensarse que las destrezas motoras y cognitivas son tan disímiles como el agua y el aceite, numerosos estudios han revelado que el desarrollo de las habilidades sensorio-motrices pueden reforzar las cognitivas. Nadie sabe cómo sucede esto, a ciencia cierta, pero se postula que los dos sistemas cerebrales están más interconectados de lo que creemos. Así que al aprender a tejer, escuchar música clásica, o hacer malabares, es posible que se aumente el cociente intelectual.

Ejercitar la memoria a corto plazo  en esencia, el cuaderno de notas del cerebro  puede ser la palanca para elevar nuestra inteligencia.

Una persona puede poseer unas altas capacidades lógicas o matemáticas, pero ser incapaz de crear una obra artística y viceversa.

En la actualidad la medición del cociente intelectual y de las aptitudes de los sujetos tiene como fin suponer una herramienta de ayuda a la persona que puede conocer sus fortalezas y debilidades para así trabajar en ellas y mejorarlas.

Cuando aprendemos, leemos un libro escuchamos una obra musical u observamos un cuadro, se producen cambios físicos en nuestro cerebro, se crean nuevas estructuras y conexiones en él y mejoramos con ello nuestra inteligencia.



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